
Dos técnicas invasivas que a veces se confunden. Te explicamos en qué consiste cada una, qué dice la evidencia y cuándo tiene sentido aplicarlas.
Punción seca y electrólisis percutánea ecoguiada (EPTE) son dos de las técnicas invasivas más conocidas en fisioterapia, y es habitual confundirlas porque ambas usan una aguja. La diferencia está en cómo y para qué se usan.
La punción seca consiste en introducir una aguja de fisioterapia, sin ningún fármaco, en puntos gatillo miofasciales —zonas de tensión dentro del músculo que pueden generar dolor local o referido— para provocar una respuesta de relajación en esa fibra muscular. Es una de las técnicas invasivas con más recorrido dentro de la fisioterapia musculoesquelética y aparece recogida en guías clínicas de tratamiento del dolor miofascial.
La electrólisis percutánea ecoguiada aplica una corriente galvánica de baja intensidad a través de una aguja, guiada en tiempo real por ecografía, directamente sobre el tejido tendinoso o muscular dañado. El objetivo no es relajar el músculo, sino provocar una respuesta inflamatoria controlada que active el proceso natural de regeneración del tejido. Por eso se usa sobre todo en tendinopatías y lesiones musculares, y siempre bajo control ecográfico para trabajar con precisión sobre la zona exacta.
Ambas técnicas cuentan con estudios que respaldan su uso en indicaciones concretas —dolor miofascial en el caso de la punción seca, tendinopatías crónicas en el caso de la EPTE—, aunque la calidad y cantidad de evidencia sigue creciendo y no todos los casos responden igual. No son técnicas que sustituyan al ejercicio terapéutico: la evidencia más sólida las sitúa como un complemento dentro de un plan de tratamiento activo, no como la solución por sí solas.
No aplicamos una técnica invasiva por sistema. En tu valoración inicial identificamos si tu problema es de origen muscular o tendinoso, y en función de eso —y de si eres candidato o candidata a técnicas invasivas— decidimos con calma si la punción seca, la EPTE, ambas o ninguna tienen sentido en tu caso, siempre como parte de un plan más amplio.
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La punción seca introduce una aguja sin fármaco en puntos gatillo miofasciales para provocar una respuesta de relajación muscular, mientras que la electrólisis percutánea ecoguiada (EPTE) aplica una corriente galvánica de baja intensidad guiada por ecografía sobre tejido tendinoso o muscular dañado para activar su regeneración. La punción seca busca relajar; la EPTE busca regenerar.
Ambas cuentan con estudios que respaldan su uso en indicaciones concretas: dolor miofascial en el caso de la punción seca, y tendinopatías crónicas en el caso de la EPTE. La evidencia sigue creciendo y no todos los casos responden igual, por lo que no sustituyen al ejercicio terapéutico, sino que son un complemento dentro de un plan de tratamiento activo.
En la valoración inicial se identifica si el problema es de origen muscular o tendinoso, y en función de eso —y de si eres candidato o candidata a técnicas invasivas— se decide con calma si la punción seca, la EPTE, ambas o ninguna tienen sentido en tu caso, siempre como parte de un plan de tratamiento más amplio.