
Un corredor amateur con tendinopatía rotuliana recupera su ritmo de entrenamiento combinando ejercicio de carga progresiva y EPTE ecoguiada.
Este caso está basado en un perfil habitual en consulta: los datos se han modificado para proteger la identidad del paciente, pero la evolución clínica es real y representativa de lo que vemos con cierta frecuencia en corredores de la zona.
Varón de 34 años, corredor habitual de un club de Burgos, con una media de 30-35 km semanales repartidos en tres o cuatro entrenamientos. Empezó a notar un dolor localizado justo debajo de la rótula, primero solo al final de las tiradas largas y al bajar escaleras, y después también al empezar a correr. Había reducido el ritmo y probado con hielo y antiinflamatorios por su cuenta, con una mejoría parcial que desaparecía en cuanto retomaba el volumen de antes.
En la primera cita, Gabriel combinó la exploración funcional con una ecografía musculoesquelética del tendón rotuliano, que confirmó cambios estructurales compatibles con una tendinopatía en fase de carga. Revisamos también su planificación de entrenamiento —había aumentado el volumen de carrera bastante rápido en las semanas previas— y su fuerza de cuádriceps e isquiotibiales, con un desequilibrio claro entre ambas piernas.
El reposo completo no era la solución: quitarle toda la carga al tendón no lo repara, solo retrasa el problema. El plan combinó ejercicio terapéutico de carga progresiva (isométricos primero, excéntricos después) para el tendón, varias sesiones de electrólisis percutánea ecoguiada (EPTE) en las fases en las que el tendón lo necesitaba, y un ajuste de su plan de entrenamiento en coordinación con él mismo, para seguir corriendo con un volumen controlado mientras el tendón se recuperaba.
A las cuatro semanas pudo retomar series cortas sin dolor. A los dos meses volvió a su volumen semanal habitual y corrió una carrera popular de 10 km de la provincia sin molestias. Sigue entrenando con nosotros de forma puntual para prevenir recaídas, revisando carga y técnica cuando lo necesita.
Si entrenas con regularidad y notas un dolor que no acaba de desaparecer con el reposo, no esperes a que empeore: reserva tu valoración y lo revisamos.
No siempre. En la mayoría de los casos, mantener cierta actividad con una carga controlada ayuda al tendón a recuperarse mejor que el reposo completo. Cuánto y cómo seguir corriendo depende de la fase en la que esté el tendón, y eso se decide en la valoración.
Depende de la fase y de la constancia en el plan de carga. En un caso como este, entre dos y cuatro meses para volver a los niveles de entrenamiento previos es habitual, aunque algunos casos necesitan más tiempo.
La electrólisis percutánea ecoguiada (EPTE) aplica una corriente galvánica de baja intensidad, guiada por ecografía, sobre el tejido tendinoso dañado, para activar su proceso de regeneración. Puedes leer más en nuestro artículo sobre punción seca y EPTE.